La OMS vuelve a poner al remdesivir en el centro del debate científico


La medicina está dando la batalla contra el coronavirus en dos frentes. En el de la prevención, los proyectos de vacunas ya han comenzado a mostrar su efectividad, como han anunciado las farmacéuticas Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Gamaleya. En el del tratamiento, sólo un antiviral ha obtenido el visto bueno tanto de Estados Unidos como de Europa para su utilización en pacientes. Se trata del remdesivir, de la compañía Gilead, que sin embargo, vuelve a estar en el centro del debate después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo haya desaconsejado porque «no hay ninguna prueba que demuestre que mejora la supervivencia ni permita evitar la respiración asistida», aseguró este jueves la entidad internacional.

Pero ni en la OMS existe unanimidad sobre el remdesivir, un fármaco diseñado para luchar contra el ébola. Los expertos de la organización piden que se realicen más ensayos clínicos para ver si este medicamento beneficia a ciertas categorías de pacientes.

«Puede que haya algunas señales de que las personas menos enfermas o que se encuentran en una etapa más temprana de la enfermedad podrían ser un área a explorar», afirmó uno de los responsables del panel de expertos, Bram Rochwerg, en una conferencia de prensa recogida por AFP.

Rochwerg dio una de las claves que corroboran médicos españoles: el remdesivir puede representar una importante ayuda para los enfermos cuando se administra en los primeros días de infección. «Es un fármaco que actúa cuando hay virus y por tanto, funciona cuando se suministra precozmente», explica la pediatra Ana Méndez, que trabaja en el Hospital La Paz, de Madrid. «Pero creemos que en los ensayos clínicos que se han realizado el fármaco se ha administrado en pacientes con entre siete y nueve días de síntomas. No hay ensayos con pacientes con dos, tres o cuatro días de síntomas porque, en general, quienes vienen al hospital ya lo hacen con la covid avanzada», puntualiza la doctora.

El estudio Solidarity de la OMS, del que se extraen estas conclusiones, ha sido rebatido por otras investigaciones, con resultados diferentes. Por ejemplo, el Adaptive COVID-19 Treatment Test, impulsado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID) y que en España fue coordinado por Roger Paredes, médico e investigador de IrsiCaixa y del Hospital Germans Trias, concluyó, tras controlar a 1.063 pacientes de todo el mundo, que los pacientes que recibieron remdesivir tuvieron un tiempo de recuperación un 31% más rápido que los que recibieron placebo y redujeron cuatro días, de 15 a 11, su estancia en el hospital. Los resultados también sugirieron un beneficio de supervivencia, con una tasa de mortalidad del 8% para el grupo que recibió el fármaco, frente al 11,6% del grupo placebo.

«Es importante disponer de evidencia científica sólida antes de desterrar un fármaco, entre otras razones, porque por ahora no tenemos otra alternativa», señala Ana Méndez, que se muestra «sorprendida» de que la OMS «haya sido tan tajante» en sus apreciaciones sobre el remdesivir. «Necesitamos que se hagan más ensayos con pacientes a los que se les haya suministrado en los primeros días de covid. Así sí podremos obtener conclusiones», subraya.

Fuentes de Gilead sostienen que «las pautas de la OMS ignoran la sólida evidencia que se ha generado a través de múltiples estudios controlados, aleatorizados y revisados por pares que respaldan el uso de remdesivir para tratar la covid-19». Por lo pronto, la Unión Europea ha afirmado que no cambiará su política de apoyo al remdesivir y este mismo viernes, Estados Unidos dio un nuevo espaldarazo a su uso al autorizar la administración de emergencia de otro medicamento llamado baricitinib, en combinación con remdesivir, para enfermos de coronavirus.

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