¿Quién se queda el dinero del streaming en la música?


«Joder, pues yo no sé quién se está quedando ahí el chorro de dinero, pero alguien lo estará haciendo, ¿no?». Abre este artículo Rubén Pozo. Abre este artículo un tipo con 20 años de carrera y cientos de miles de discos y entradas vendidas con Pereza. Abre este artículo un músico que actualmente tiene 100.000 oyentes mensuales en Spotify (en solitario) y nada menos que un millón de oyentes al mes con Pereza. «Claro que llegan regalías. Pero el streaming, hay que decirlo, es injusto con el músico. Es de vergüenza, sinceramente. Spotify se escuda y dice que es deficitario, lo lleva diciendo años pero… no se lo cree nadie».

Con permiso del drama que ahora mismo vive la música en directo a causa de la pandemia, los ingresos del streaming son seguramente el mayor punto de debate en esta industria. Bueno, también está lo de si el reguetón es una auténtica bazofia o nuevo arte con mayúsculas, pero eso, hoy y aquí, no toca tratarlo…

Según el anuario de Promusicae, el streaming ya representa casi el 88% de los ingresos obtenidos por venta de música. Las plataformas de streaming no paran de crecer y ya suman 358 millones de usuarios de pago en todo el mundo.

Spotify se mantiene como líder (31% de los ingresos del mercado y el 23% de las suscripciones) por delante de Apple Music (24 % ingresos, 19 % suscripciones) y de un Amazon Music que promete pelear duro en estos próximos años.

Pese a la pandemia, las ganancias del mercado digital de la música en España han crecido un 18,9% en el primer semestre de 2020. Sus 127 millones de euros multiplican por siete lo que suman juntos el CD (11 millones) y el vinilo (7 millones).

No hay dudas. El streaming es, junto al ahora maltrecho directo, el mayor negocio de la industria musical. Con eso claro, en DMúsica hemos tratado de tener la visión y opinión de los tres actores de este debate: artistas, sellos discográficos y del propio Spotify como la principal plataforma de streaming.

Vega: «El streaming funciona como la bolsa»

Además de Rubén Pozo, charlamos del tema con otros dos autores con dos décadas de carrera que han vivido el paso de lo físico a lo digital. Vega se alejó de la senda de OT para convertirse en una respetada cantautora de público fiel. «Yo estoy aquí a estas alturas por quienes han comprado un disco o una entrada de concierto, no por quienes me escuchan gratis en streaming», afirma con rotundidad.

«Los números que deja el streaming son apabullantes, pero no ayuda nada a que se produzca la justicia con el creador. Funciona además como la bolsa. Tú sacas una canción, y ya la pueden escuchar en ese momento 3 millones de personas que, si justo a la vez hay otra u otras que las escuchan 100 millones, tus 3 millones no valen apenas nada. Eso funciona así. Y el que funcione así no te permite justipreciar, no solo tu trabajo como artista, sino el trabajo de quienes están contigo tocando o a nivel técnico».

Según la compañía de estadísticas Alpha Data, que trabaja con Rolling Stone, el 1% de los artistas acapara el 90% de las reproducciones de Spotify. 1.600 artistas frente a los 160.000 que subieron música a la plataforma en el último año y medio.

Arco: «Spotify nos ha salvado la carrera»

Si Vega supera los 90.000 oyentes mensuales en Spotify, Antonio Arco suma más de 200 K entre su ex banda, El Puchero del Hortelano, y su carrera en solitario. Y discrepa de Vega. «Voy a ser muy claro y muy directo. A El Puchero del Hortelano y a mí, como Arco, Spotify nos ha salvado la carrera económicamente hablando. Sé que lo que estoy diciendo no lo comparten muchos compañeros, pero ahora ves que puedes tener unos ingresos mensuales, más altos o más bajos, pero constantes. Eso es algo antes inimaginable en la música».

«¿Cuál es el problema? Pues que es importante decir que El Puchero del Hortelano somos dueños de todo nuestro catálogo. Decidimos ser independientes cuando casi nadie lo era y aquello fue la mejor decisión de nuestra carrera. Salvo la comisión de nuestra distribuidora, Altafonte, cobramos la inmensa mayoría de nuestros derechos. En cambio, yo he estado con Warner en discos anteriores. Y aunque estuve a gusto, la comisión que yo tengo del streaming con la discográfica no tiene nada que ver con lo que me llevo con los discos de los que tengo todos los derechos».

Así pues, mientras Vega apunta a la injusticia del propio sistema de streaming, Arco pone el foco en los contratos firmados con las discográficas. Los artistas, seguramente llevados por la ilusión inmensa de publicar, tal vez le den demasiado al botón de «aceptar-aceptar-aceptar». Vamos, como todos con las cookies y claúsulas informáticas.

Según un extenso análisis del New York Times en 2018, mientras que un artista con un contrato con una de las grandes (Sony, Universal, Warner) obtiene 18 céntimos de dólar por reproducción, 44 céntimos gana un artista con contrato con un sello independiente y hasta 64 céntimos alcanza a ganar por reproducción un artista autoeditado.

Turno para saber qué piensan y cómo se defienden las discográficas y Spotify.

Habla Sony y Sonido Muchaho. Spotify no

Spotify, contactado por Dmúsica a través de su agencia de comunicación, no ha querido participar en este reportaje.

Sony Music Iberia es una de las tres grandes compañías discográficas mundiales. Su presidente, José María Barbat, sí responde por teléfono al tema planteado.

«Me gustaría que quedara clara la gran diferencia entre autores y artistas. Los autores son las sociedades de gestión. Aquí en España, la SGAE hasta ahora. Es ella quien tiene el derecho y la obligación de negociar con Spotify y el resto de plataformas. Los autores descontentos con ese reparto del streaming deberían trasladar sus reclamaciones a esas entidades de gestión, que se crean y mantienen con su dinero… ‘Oye, SGAE, ¿por qué Spotify me paga una m…… por mis canciones? Oye, SGAE, a lo mejor te has preocupado durante muchos años de otras cosas y no te has dado cuenta de que el dinero, donde iba a estar, es el streaming’. Y ahora… ponte a la cola. Porque hay otros actores en la cadena de valor que han llegado antes y han negociado mejor. Defendemos una justa remuneración de todos esos actores pero eso también incluye a las personas que trabajan en las discográficas».

C. Tangana y Estopa como ejemplos

«C. Tangana, cuando fichó por Sony y cenamos juntos los dos, le pregunté ¿por qué has fichado con Sony? Y me respondió ‘porque hacer lo que necesito hacer me llevaría mucho tiempo y mucho dinero. Y no tengo ninguna de las dos cosas’. Me dio una lección de vida y de tener visión», señala el presidente de Sony.

Las dos discográficas consultadas coinciden en poner en valor la inversión y el trabajo que realizan sus departamentos en marketing, prensa, fabricación o distribución.

Luis Fernández es fundador e impulsor de Sonido Muchacho. Es el sello que ahora mismo marca el paso en la escena alternativa, con artistas como Carolina Durante, Cariño, Sen Senra o Natalia Lacunza.

«Creo que en Sonido Muchacho no hay queja de los artistas. Hay un royaltie para ellos también en cuanto a lo digital, pero hay que tener en cuenta que nosotros asumimos los riesgos y gastos de grabación, marketing, distribución… Al final hay unos Excel en los que ves lo que estás ganando y lo que no. El streaming es un modelo de negocio que aún está implantándose. ¿Podrían pagar más las plataformas? Seguramente. Pero también es cierto que, para que los artistas o los sellos pequeños ganemos más, tiene que haber una cultura del pago en la gente. De que escuchar música ilimitada no es gratis».

José María Barbat, desde Sony, defiende adaptar los contratos a cada momento. «Si a un artista le contratas pagándole 12 euros porque crees que va a generar 12, bien… pero si ese señor te genera 100 y le sigues dando 12… es posible que te diga que le estás robando. Aunque claro, para llegar a esos 100, quizá Sony ha invertido 80 o 90».

Y pone como ejemplo a Estopa. «Recuerdo perfectamente su fichaje. Pidieron un día libre en la SEAT. Vinieron, tocaron y al día siguiente volvieron a la fábrica. Firmaron un contrato de artista novel. ¿Qué pasó? En seis meses, habían vendido medio millón de discos. Les llamamos y, lógicamente, nos adaptamos y firmamos otro contrato. Si yo me planto y digo «ah, es lo que has firmado», los artistas pueden decir de todo de Sony. Conozco mil casos de flexibilidad en sentido positivo pero también me consta que hay otros de maltrato a artistas».

Mikel Casal

Al final, ¿todo era streaming?

La década 2010-2020 ha confirmado el reinado absoluto del streaming sobre el formato físico. ¿Acabará siendo el único formato de escucha de música al margen del directo? Tanto Sony como Sonido Muchacho tienen claro que no. «Yo todos los años le hago la pregunta a mi equipo de venta física», nos comenta José María Barbat. «Y de cara a 2021, que creo que va a ser un año mucho más duro en lo económico para todos que este 2020, mi equipo de Sony me dice que prácticamente vamos a igualar las ventas físicas de este año. Al menos en nuestro caso, esa cuota no cae. El vinilo resiste. Y el cedé no va a dejar de tener sentido siempre y cuando cuidemos su presentación».

Luis Fernández (Sonido Muchacho) también lo tiene claro. «No, por supuesto que el streaming no llegará a ser el 100% de los ingresos en la venta de música. El vinilo va a ser el formato que va a perdurar y es un formato que no cae ni con el coronavirus. Creo que el digital mutará… y a lo mejor acaba siendo ráfagas de realidad virtual en las que escuches y veas al artista tocar. No sabemos lo que será… pero que no será solo streaming, eso seguro».

El máximo ejecutivo de Sony en España y Portugal también diferencia entre distintas trayectorias y perfiles de cantante o de banda. «Hay artistas que te van a decir que viva la era digital. Y otros que les ha hundido en la miseria al cambiar el negocio físico y no lograr hacerse un hueco en el ecosistema digital. Y pregunto: ¿eso es culpa de las compañías? No. ¿Es culpa de los artistas? No. ¿Es culpa de Spotify? No. Eso es que el mundo cambia.

Y en Sonido Muchacho nos retan: «También sería interesante que le preguntes a los artistas que han nacido en el paradigma digital. Hay muchos que tienen millones y millones de streaming y nunca han conocido otra cosa que no sea eso. Seguramente te digan que Spotify para ellos es la panacea. La gente que rechaza las plataformas es la que ha conocido algo anterior y a su juicio, mejor».

Dos artistas nativos digitales: Nunatak y Nikki García

Y eso hacemos. Preguntamos a los murcianos Nunatak y a la madrileña Nikki García, artistas han dado impulso a sus carreras con el digital ya dominando sobre los discos físicos. ¿Qué opinan del modelo de grandes plataformas de streaming? «Es un modelo reflejo de la sociedad en la que vivimos, pura desigualdad. Es un monopolio en el que las bandas pequeñas nos vemos en la tesitura de elegir no poner nuestros temas en Spotify y por tanto «no existir», o poner nuestros temas y cobrar una miseria por reproducción». Así de contundentes se muestran Nunatak.

Nikki García señala como principales problemas «la posición de poder que ocupan las plataformas de distribución digital y la falta de normas de protección a los creadores de contenido. Es evidente que las empresas harán todo lo posible por sacar el máximo beneficio, cobrando a oyentes, músicos o a quien sea. La única manera de frenar esos abusos es adaptando las leyes a esta situación concreta».

¿Ven posible una mejoría? En Nunatak lo ven muy difícil. «Las bandas no están unidas y los sellos tampoco, y así no hay poder de negociación. Lo mejor que podría pasar es que las bandas se asociaran y crearan su propio sistema de streaming donde todo el dinero fuera para ellas. Es toda una utopía pero, el oficio de músico está lleno de ellas».

Nikki García, que además es la carismática presentadora de El Mundo Today, huye de chistes esta vez. «No es posible contar con un salario fiable a no ser que tengas muchos millones de reproducciones de tu música. Ese no es el caso de la mayoría de artistas. No cuenta como una vía de ingresos fiable para la mayoría de músicos».

Un modo de vida

«Spotify se escuda y dice que es deficitario, lo lleva diciendo años pero… no se lo cree nadie». Abría este artículo Rubén Pozo. Pero sí, Rubén, hay alguien que sí se lo cree.

Musicradarclan es referencia como analista de música en Youtube (ojo, no confundir con un descerebrado youtuber). Víctor cuenta con 233.000 suscriptores y hace poco reflexionaba en Twitter sobre la verdadera viabilidad de este negocio online.

«Deberíamos estar planteándonos el propio modelo de negocio del streaming. Seguro que ha venido para quedarse, pero hasta ahora no ha sido capaz de demostrar una viabilidad económica a largo plazo, ni un modelo empresarial sostenible, ni un ejemplo de buena praxis interna. Compañías ruinosas, con una gestión poco seria y opaca, unos datos de implantación cuestionables y una supervivencia a base de continuas ampliaciones de capital más propias de una huida empresarial hacia adelante».

Y un mensaje final a los artistas. «Deberíamos plantearnos, por mucho que le pese a los artistas, si el streaming es un modo de vida. Una cosa es que deban ser correctamente remunerados, y otra que busquen la quimera de poder vivir del streaming como hace 20 años se vivía de los discos. Que te guste la alfarería no significa que el mundo tenga que adaptarse a que tú puedas vivir de hacer jarrones. Incluso aunque vendas algunos».

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