Reciclos, llega la revolución divertida para el reciclaje


Plástico al contenedor amarillo, cartón al azul, vidrio al verde. Estos gestos son cada vez más habituales en los hogares españoles, donde el reciclaje es ya una tarea más al sacar los deshechos de casa. De hecho, el reciclaje es ya la práctica medioambiental más extendida entre las familias, incluso por encima de otras como puedan ser la reducción de las bolsas de plástico y el ahorro energético.

Las cifras no engañan. En tan solo cinco años el uso de los contenedores amarillo y azul ha aumentado un 32%. Según datos de Ecoembes, la organización medioambiental sin ánimo de lucro que coordina el reciclaje de envases en España, en 2019 (último ejercicio del que hay datos oficiales) cada ciudadano depositó en los contenedores amarillos una media de 17,1 kilos de envases de plástico, metálicos y ‘briks’; y otros 19,4 kilos de envases de papel y cartón, un 9,1% y un 7,2% más, respectivamente, que el ejercicio anterior. En total, se recopilaron 1.505.661 toneladas de envases en España (631.683 de papel y cartón, 616.736 de envases de plástico y 249.420 de envases metálicos).

Unos datos que en 2020 han aumentado. Solo durante el confinamiento forzado entre marzo y mayo del año pasado por la primera oleada del coronavirus en España 2,5 millones de personas añadieron a sus vidas los sencillos gestos de plástico al amarillo, cartón al azul y vidrio al verde. Así, ya son más de 37 millones de ciudadanos los que unen el reciclaje a su comportamiento cotidiano. Y la tecnología ha ayudado de forma importante a que esa tarea social cale en ellos.

El sistema actual de reciclaje de envases alcanza las dos décadas de vida, una madurez que ha llevado a sus responsables a introducir precisamente esa tecnología para ganar peso entre la población. Así, en junio de 2019 nació la iniciativa Reciclos en TheCircularLab, el centro de innovación abierta especializado en economía circular de Ecoembes. «Las cifras de reciclaje en España son muy positivas, pero desde Ecoembes queremos seguir innovando para buscar nuevas fórmulas que se adapten al día a día de los ciudadanos y, a la vez, ayuden a los ayuntamientos a construir localidades responsables y sostenibles», explican sus responsables.

A través de la cercanía y facilidad de uso del contenedor amarillo, Reciclos propone al ciudadano seguir colaborando con la protección del medio ambiente a través del reciclaje y, a la vez, mejorar su entorno más cercano. «Los ciudadanos, además de contribuir a cuidar el medioambiente y dar una segunda vida a los envases reciclándolos en el contenedor amarillo o en las máquinas, ahora verán que su compromiso puede traducirse en mejoras para su barrio o municipio», destaca Nieves Rey, directora de comunicación de Ecoembes.

Devolución y recompensa

El proyecto piloto comenzó en los contenedores amarillos de Sant Boi, Igualada, Granollers y la Comarca de Pla de l’Estany. Desde entonces, los ciudadanos de estos municipios pueden reciclar a través de su móvil y obtener distintos incentivos por ello.

Basado en un Sistema de Devolución y Recompensa (SDR), pionero en España, Reciclos une de esta forma tecnología e incentivos sociales y ambientales para incentivar el reciclaje. Para ello, el contenedor amarillo incorpora una nueva y sencilla tecnología: los ciudadanos solo tienen que conectarse a la ‘webapp’, escanear el código de barras del envase que quieren reciclar, depositarlo y escanear el código QR.

Reciclos se basa en un sistema innovador de devolución y recompensa con diferentes incentivos

Se pueden obtener billetes de transporte público, participar en sorteos o hacer donaciones a ONGs

Al hacerlo obtendrán puntos (‘tokens’, aquí llamados también ‘reciclos’) que podrán cambiar por las distintas recompensas disponibles. Desde billetes de transporte público o sorteos para conseguir un patinete eléctrico como fomento de la movilidad sostenible, o bien convertir los puntos obtenidos en donaciones a ONGs, bancos de alimentos o proyectos de desarrollo de la comunidad local. No obstante, y para evitar la incitación al consumo irresponsable se establece un límite de puntos semanales.

«El Sistema de Devolución y Recompensa Reciclos está revolucionando la manera en la que los ciudadanos reciclan sus latas y botellas de plástico de bebidas», comenta Rey. El proyecto está desarrollado en colaboración con la ‘startup’ Blue Rooms. «Es una tecnología nueva, aplicada a un ámbito de la vida donde no estábamos habituados a verla», añade Denisa Gibovic, fundadora de Blue Room Innovation.

Para reciclar las latas y botellas de plástico de bebidas que se consumen en casa es necesario escanear con el móvil el código de barras y luego, al ir al contenedor amarillo, escanear el QR del mismo para vincular esa acción de reciclaje con puntos.

Sin embargo, en el caso de las máquinas de reciclaje basta con echar las latas o botellas de plástico dentro (la máquina reconocerá si es una lata o una botella) y escanear el código que aparecerá en la pantalla de la máquina; con ello los puntos se sumarán a nuestra cuenta. «Gracias a la incorporación de tecnología a los contenedores amarillos y a la instalación de máquinas de reciclaje, los ciudadanos pueden usar el móvil y obtener recompensas sociales y sostenibles con las que mejorar su entorno más cercano», apunta la directora de comunicación de Ecoembes. La tecnología móvil, que este año subirá un escalón más gracias a la difusión de las redes 5G, se muestra así clave para que los ciudadanos puedan ser incentivados a reciclar más y darle una segunda vida a los productos que ya han sido utilizados o directamente a la basura. Este sistema no solo responde a las demandas de una sociedad cambiante, cada vez más digitalizada y comprometida con el medioambiente, sino que además se presenta como una herramienta capaz de contribuir a que España alcance los ambiciosos objetivos de reciclaje establecidos por la Unión Europea de cara a 2025», dicen los promotores de Reciclos.

Por el momento, ya es una realidad en los contenedores amarillos de 22 municipios de Cataluña, La Rioja, Baleares, Aragón, Madrid y la Comunidad Valenciana. Y lo largo de este 2021 se espera que la iniciativa llegue a todo el territorio nacional.

La tecnología ‘made in Spain’ que da vida a Reciclos y ha digitalizado la gestión de residuos

Reciclos iniciósu andadura en cuatro localidades de Cataluña (Sant Boi de Llobregat, Igualada, Granollers y Pla de L’Estany), «con muy buena acogida de ciudadanos y ayuntamientos», señalan sus responsables. El siguiente paso fue expandirse hasta La Rioja (Calahorra) y Baleares (Ciudadela) y en 2021 estará presente en la mayoría de las comunidades autónomas.

Para su despliegue y funcionamiento ha sido esencial la tecnología española que da vida a este proyecto de Ecoembes. «Es tecnología nueva, aplicada a un ámbito de la vida dónde no estábamos habituados a verla», apunta Denisa Gibovic, fundadora de Blue Room Inovation.

Esta ‘startup’ es la proveedora de esa tecnología «Estamos consiguiendo una verdadera digitalización de la gestión de residuos», apunta. Aunque no es la única infraestructura ‘made in Spain’ en el proyecto. Minsait, compañía de Indra, también forma parte. «Trabajamos en el desarrollo y el mantenimiento de las integraciones entre la ‘app’ de Reciclos y las máquinas, facilitando el registro y gestión, así como otras transacciones de operación», dice Marcos Leyes, responsable de la solución Onesait Sustainability en Minsait.

Con esta tecnología, Sant Boi del Llobregat ha conseguido incrementar en un 25% las toneladas de envases recogidas de forma selectiva. En Europa se generan casi 25,8 millones de toneladas de residuos plásticos cada año. Menos del 30% de estos residuos se recogen para su reciclaje, por eso Bruselas adoptó un Plan de Acción de la UE para una economía circular.

«La búsqueda de la optimización de recursos y la trazabilidad de residuos son claves para cumplir con los objetivos de reciclaje de la Unión Europea y de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS), y gran parte del esfuerzo pasa por los núcleos urbanos, por lo que en este sentido la presión va en aumento», detalla Leyes. «La combinación de una creciente sensibilización ciudadana y el rápido avance del despliegue de dispositivos IoT en flotas de vehículos y en contenedores hace que las ciudades avancen en ello», añade.

Parte de este éxito está en las cabezas de los miembros de Blue Room Innovation y en entender el reciclaje como un juego. Según lo reciclado (que el contenedor contabiliza), se reciben en la ‘app’ una serie de monedas digitales (‘tokens’) llamadas ‘reciclos’. Cada lata equivale a una moneda y cuántas más se consiguen más premios se pueden canjear. Esta recompensa nunca es económica, sino en productos relacionados con mejorar el medioambiente.

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