Las personas optimistas sufrieron menos problemas mentales durante el confinamiento


Afrontar la vida con optimismo ayuda a superar los momentos difíciles. La frase no es sólo un tópico que escuchan una y mil veces quienes lo están pasando mal, sino una realidad avalada por la ciencia. Un estudio de la Universidad Complutense afirma que las personas optimistas sufrieron menos problemas de salud mental durante el confinamiento que los pesimistas. «Tener la mente abierta hacia el futuro podría ser un ingrediente clave de la resiliencia, el bienestar y la disposición a un comportamiento enfocado a hacer frente a las dificultades bajo situaciones de incertidumbre», sostiene este trabajo, realizado sobre una muestra de 2.122 participantes y publicado en la revista ‘Journal of Happiness Studies’. Creer que, a pesar de todo, uno vive en un mundo justo en el que es bueno estar e identificarse con la idea de humanidad también han sido «elementos protectores» contra las enfermedades mentales.

«En cambio, aquellas personas con mayor intolerancia hacia la incertidumbre y con mayor necesidad de sensación de control han sufrido mayor estrés postraumático», explica Carmelo Vázquez, catedrático de Psicopatología en la Complutense y uno de los autores del estudio, uno de los más importantes en el mundo sobre este asunto, ya que ha medido los problemas mentales de la población durante toda la emergencia sanitaria. De hecho, la última oleada, con resultados hasta noviembre, se publicará en las próximas semanas.

El texto llega a otra conclusión: las personas que sospechan de todo continuamente y que creen en conspiraciones también están sufriendo durante la pandemia mayores índices de estres postraumático.

El grupo de investigadores que ha elaborado el estudio encontró que uno de cada cinco españoles presenta síntomas clínicamente significativos de depresión (22,1% de la población) mientras duró el encierro. Por sexos, los síntomas son más frecuentes en mujeres (27,8%) que en hombres (17%) y por edades, los mayores de 45 años han tenido tasas menores de depresión, que han sido más frecuentes (42,9%) entre los más jóvenes (18-24 años). «El impacto de la pandemia ha sido mucho mayor en el guión de vida de los jóvenes, que miran siempre al futuro y cuya identidad se basa en la cantidad de gente con la que mantienen contacto», subraya Vázquez.

La presencia de problemas previos de salud mental ha duplicado la probabilidad de tener síntomas depresivos (aparece en el 41,1% de este grupo) y ha aumentado considerablemente si ha habido un incremento de consumo de sustancias durante el confinamiento (29,7%). Además, los síntomas también se han duplicado y han llegado casi a triplicarse en los grupos de personas a quienes les preocupa mucho o muchísimo las consecuencias económicas de la covid.

«Pero curiosamente», subraya el estudio, «no hubo niveles más elevados de depresión en personas que tenían factores de riesgo asociados a la covid-19 (es decir, diabetes, problemas respiratorios o cardiovasculares), ni en aquellos que habían tenido una experiencia directa con la infección (es decir, SARS-CoV-2 personalmente o allegados cercanos infectados), lo que sugiere un patrón de resiliencia entre los afectados».

«En general, la mayor parte de la gente ha sido resiliente, no ha presentado síntomas significativos de depresión, ansiedad y trauma», señala Vázquez, que destaca también que casi el 60% de la población «siente que a pesar del sufrimiento, la pandemia le ha humanizado».

Pero los problemas de salud mental han hecho mella especialmente en algunos colectivos. El 45,7% de los sanitarios en España presentaba un «riesgo alto» de algún tipo de trastorno mental tras la primera ola del coronavirus, según dos estudios realizados a profesionales y desarrollados por investigadores del Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques (IMIM) y del Ciber, así como por médicos del Hospital del Mar de Barcelona.

Las conclusiones publicadas por la ‘Revista de Psiquiatría y Salud Mental’ y la revista ‘Depression & Anxiety’ parten de encuestas que se han hecho en 18 centros hospitalarios de Andalucía, País Vasco, Castilla y León, Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana. Uno de cada siete sanitarios (14,5%) presenta un trastorno mental discapacitante, con «repercusiones negativas claras» en su vida profesional y social. Por patologías, el 28,1% padece depresión; el 22,5%, trastorno por ansiedad; casi uno de cada cuatro, pánico; el 22,2% estrés postraumático; y un poco más del 6%, abuso de sustancias.

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