«Parece más fácil llegar Marte que localizar los restos de Lorca»


«En pleno siglo XXI parece más fácil llegar a Marte que localizar los restos de Lorca». Lo dice Eduardo Ranz, abogado de Nieves García Catalán, nieta del maestro Dióscoro Galindo, fusilado y enterrado en agosto de 1936 en Alfacar (Granada) junto a Federico García Lorca y dos banderilleros, y que ha elevado al Tribunal Constitucional su demanda de búsqueda de los restos del poeta y de su abuelo. Lo hace después de que un tribunal de primera instancia y la Audiencia Provincial de Granada rechazaran sus demandas.

Su abogado elevó el lunes su petición al Tribunal Constitucional, que deberá decidir en breve si admite el recurso de amparo que apela a la vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva de la nieta del Galindo. También al hecho de que fuera ejecutado en agosto de 1936 pero no conste su paradero, lo que incumpliría el deber de investigación penal. Si la corte no lo admite a trámite -el plazo puede ir de dos semanas a dos meses- Ranz llevará el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos o a otras instancias internacionales.

«Se trata de una petición de cumplimiento del derecho internacional, y si el Constitucional no la admitiera iríamos al Tribunal de Derechos Humanos o a Naciones Unidas», concreta. La demanda de localización de los restos de Lorca y sus compañeros de fosa se dirimiría finalmente en una instancia supranacional. «Sería así porque no se puede separar la ejecución de Lorca de las de Galindo y los banderilleros asesinados a la vez. Es previsible que los cuatro cuerpos se hallen en el mismo sitio, y hasta que no se realice el trabajo forense y un doctor decrete las identidades de cada uno no se podrá hacer esa división», plantea Ranz.

Nieves García Catalán y su abogado recurren al Constitucional después de que un juzgado de instrucción de Granada le denegara ese permiso por la vía penal en 2019 y la Audiencia Provincial granadina rechazara en enero pasado el recurso de la nieta del maestro contra la sentencia de primera sentencia.

En su demanda de amparo, Ranz solicita que «se cumpla con los medios de prueba». Se basa en un entrevista publicada en 2019 en la que José Antonio Valdivia Gómez, que en 1986 era diputado de Obras y Servicios de la Diputación de Granada y del vivero provincial, habló de la aparición de un fémur intacto en unas obras ejecutadas ese año en el parque Federico García Lorca de Alfacar, un hueso que finalmente fue arrojado a una finca aledaña.

Ranz pide que se tome declaración a Víctor Fernández, el periodista que realizó la entrevista, y a Ian Gibson, hispanista, biógrafo de Lorca y gran experto en el poeta. El letrado explica también que, independientemente del tiempo transcurrido, el hecho de que aparecieran restos biológicos en la zona donde podrían estar enterrados Galindo y Lorca «debería ser motivo suficiente para realizar una investigación del Estado enfocada a localizar e identificar a los desaparecidos forzados».

Pulianas, población cercana a Granada, fue el último destino de Dióscoro Galindo, maestro vallisoletano que llegó en 1934 a la provincia andaluza. En febrero de 1936 fue interventor del Frente Popular en una mesa electoral y en agosto de ese mismo año fue detenido por tropas franquistas. Su familia no volvería a verlo. Fue ejecutado y enterrado junto a Lorca y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas en la madrugada del 17 de agosto de 1936 en Víznar.

Tres tentativas

Su nieta lleva años tratando de localizar y desenterrar sus restos, un empeño que ha chocado con la familia García Lorca, contraria a la búsqueda del cadáver del poeta, de la que habido tres tentativas fallidas en los últimos once años. «Los sobrinos nietos de García Lorca no forman parte del procedimiento, y en términos cualitativos se trata de dar una digna sepultura al andaluz más universal», dice su abogado. «En el siglo XXI es más fácil llegar a Marte que localizar los restos de Lorca y de otros fusilados y víctimas de la Guerra Civil española», subraya Ranz, letrado experto en este ámbito que llevó el caso de la exhumación de los hermanos Lapeña del Valle de los Caídos.

En su denuncia penal en diciembre de 2019, además de solicitar la localización de su abuelo, Nieves García reclamaba también la de los restos del poeta y dramaturgo justificada en «la necesaria búsqueda de la verdad» sobre la muerte tanto del maestro como de Lorca. El tribunal argumentó que esa búsqueda «tan legítima como necesaria» no era tarea de un juez de instrucción, sino del Estado y por la vía civil. La sentencia destacaba además que dado el tiempo transcurrido desde 1936, el culpable de las muertes superará el siglo de edad, algo irrelevante para el abogado. «No pedimos juzgar a nadie, se está pidiendo una investigación conforme al Derecho Internacional», reitera.

La Audiencia Provincial negó después a Nieves García la legitimidad para solicitar la búsqueda de los restos de Lorca «respecto de quien no ostenta representación» y de quien tampoco es «víctima, ofendida o perjudicada». Añadía el fallo que su petición podría ir en contra de los intereses de Lorca o sus descendientes.

Su abogado considera que ninguna de las dos instancias previas ofreció argumentaciones bien fundadas de su negativa a la búsqueda de los restos de ambos fusilados.

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